Investigadores desmienten a Conacyt

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En sus peticiones no pidieron aumento salarial de 100% sino certeza laboral.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología informó que una de las razones en rechazar la negociación del Contrato Colectivo de Trabajo para investigadores de Cátedras-Conacyt era que habían demandado un aumento salarial de 100%. Sin embargo, los científicos negaron que fuese así. Sus peticiones, aseguran, buscan certidumbre laboral, no ganar más.

Los investigadores de Cátedras Conacyt reciben un sueldo de dos fuentes: la mitad a través del salario oficialmente reconocido y la otra mitad con un “estímulo” que funciona como compensación ante la falta de aumentos salariales, lo cual implica que únicamente la mitad de sus ingresos esté siendo considerado para su jubilación.

“Es mentira que busquemos aumento de 100%, solo queremos estabilidad laboral”, asegura Carolina Robledo, vocera del Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de Investigación de Cátedras Conacyt (SIINTRACATEDRAS), en entrevista con Animal Político.

“Solo pedimos que el estímulo se garantice dentro del salario base, pero no es algo adicional a lo que estamos recibiendo. Ese estímulo ya está garantizado en Hacienda cada año, pero el problema a largo plazo es que no son tomados en cuenta al momento de jubilarse. Se trata de nuestro futuro laboral”, explica Robledo.

El SIINTRACATEDRAS, que consiguió el reconocimiento oficial tres años después de solicitarlo, propuso al Conacty la negociación de un Contrato Colectivo de Trabajo para darles certeza laboral desde abril, pero el Consejo no solo ha ignorado el llamado, sino que respondió con nuevos lineamientos que precarizan aún más su situación.

Además, para justificar la negativa a negociar, el Conacyt emitió una nota informativa este 29 de septiembre en la que advierte que los investigadores habían exigido “el reconocimiento de prerrogativas y beneficios como son el aumento del 100% en los ingresos mensuales, al considerar un estímulo por proyecto como parte integral del salario; prestaciones superiores a la ley y de privilegio en el sector”.

Sin embargo, los investigadores advierten que no quieren privilegios, sino condiciones de estabilidad laboral como las que tienen sus pares en otras instituciones dedicadas también a la investigación científica. Cátedras Conacyt, un programa de política “sí de corte neoliberal”, afirma Robledo, pero que este gobierno está empeorando.

Aunque nació en 2014 como paliativo ante el ‘problema’ de tener personal altamente calificado con maestría y doctorado en el extranjero, pero que no podía encontrar empleo ante la carencia de plazas para la investigación, los colocó en desventaja desde un inicio.

Los jóvenes científicos fueron contratados por el Conacyt y luego los comisionaba a centros e institutos de investigación para desarrollar proyectos, pero los consideraba como trabajadores de confianza, es decir, temporales, pese a que sus contratos abarcan hasta 10 años de vigencia, dado que la investigación científica, generalmente, es de largo plazo.

Sin embargo, esto significaba incertidumbre laboral, pues prácticamente era un outsourcing. Mientras el ‘patrón’ era Conacyt, su centro de trabajo eran las instituciones que se dedican a hacer investigación en todo el país, y que tampoco tenían plazas disponibles ni presupuesto para sumarlos a su plantilla laboral.

A partir de 2017, un grupo de investigadores comenzó a organizarse para conformar un sindicato en busca de mejores condiciones de empleo. El año siguiente concretaron la propuesta de estatutos y solicitaron el registro del Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de Investigación de Cátedras Conacyt (SIINTRACATEDRAS), pero la Secretaría del Trabajo les otorgó la toma de nota, es decir, el reconocimiento oficial hasta febrero de 2021.

El siguiente paso fue la propuesta del Contrato Colectivo de Trabajo, cuya propuesta fue enviada al Conacyt en mayo pasado para comenzar la negociación, pero el Consejo los ignoró. Por eso, los investigadores utilizaron el recurso previsto en la ley para forzar a su patrón a la negociación, que es el emplazamiento a huelga, y la Junta de Conciliación y Arbitraje no les reconoció el derecho.

De acuerdo con el SIIINCATEDRAS, con el Contrato Colectivo de Trabajo buscan la “continuidad del Programa de Cátedras más allá de la administración actual, como una política pública que favorezca el desarrollo científico del país y amplíe las oportunidades dignas de empleo para las nuevas generaciones de jóvenes investigadores”.

Sin embargo, el Conacyt respondió con nuevos lineamientos para los investigadores adscritos al programa de Cátedras el 9 de junio en voz de la directora, Elena Álvarez Buylla, pero contrario al discurso oficial de mejorar sus condiciones, en realidad significan mayores retrocesos, afirma Carolina Robledo.

Uno de ellos fue condicionar su permanencia al programa a “procurar su inserción laboral en la Institución Receptora o en cualquier otra”, es decir, conseguir trabajo, pese a qué las Cátedras es un programa laboral nacido justamente por la falta de plazas en las instituciones de investigación científica.

Esto provocó una manifestación en redes sociales con la etiqueta #BuscoTrabajo, en la que exponían la contradicción de esta petición, además de sus perfiles profesionales, pues la mayoría, miembros del Sistema Nacional de Investigadores, el mecanismo de reconocimiento a los investigadores más prolíficos y con altos estándares de evaluación.

Además, tras la negativa del Conacyt para negociar el Contrato Colectivo de Trabajo, los integrantes del sindicato se manifestaron este jueves afuera de las instalaciones del Conacyt en la Ciudad de México, Yucatán, Chihuahua, Michoacán, Sonora, Jalisco, Aguascalientes y Veracruz, en demanda de sus derechos laborales.

Entre consignas como “Sin ciencia no hay futuro” y “Somos pueblo haciendo ciencia”, los investigadores, criticaron que la titular de Conacyt, María Elena Álvarez Buylla, se haya negado a reunirse, a pesar de que ellos mostraron disposición y apertura y lamentaron que el gobierno no quiera invertir en asegurar que los trabajadores de la ciencia tengan las condiciones mínimas para realizar su trabajo.

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